El Museo de Los Sitios
Se trata de un gran proyecto por el que todos debemos de luchar, pero por el que yo, particularmente, temo.
Y temo porque conozco la idiosincrasia del político aragonés en estas fechas, absorbidas por las elecciones y por una futura Expo, y su escaso desvelo por asuntos tan trascendentales para el pueblo zaragozano como lo puede ser éste.
Cuando no existía ni la posibilidad de que Zaragoza fuera la sede de una Exposición internacional, ya existía en potencia el la realidad de un bicentenario que nos quedaba al alcance de la mano, para explotar su recuerdo, para no olvidar nuestra historia y que ésta nos empuje hacia el futuro.
Zaragoza no puede dejar de lado el Bicentenario de Los Sitios, un episodio que marcó para siempre a ésta ciudad y a sus gentes y que significó un hito en la heroica resistencia de un pueblo.
Desde la Asociación Los Sitios y desde la Fundación 2008 se intenta llevar a cabo un proyecto cultural que no sea rival de la Expo 2008, sino que signifique una sinergia que revitalice nuestra dormida esencia.

Expo y Bicentenario deben darse la mano y, caminar junto a otros proyectos menores y particulares, pero no por ello menos importantes (como el esfuerzo editorial de UnaLuna Ediciones, con su colección sobre Los Sitios, que ya consta de cuatro títulos: Zaragoza sitiada: El cuadro que Goya no pudo pintar; La esposa de Dios; Te Deum: Victoria o muerte; La guerra de la independencia en Aragón), o como el magnífico ejemplo que nos brinda José Luis Corral, escritor e historiador, incansable investigador que ha relatado en su libro "Independencia"

ese pasaje de la guerra librada contra el pequeño corso.
Una obra que gracias a su empeño y esfuerzo va a ser llevada a la gran pantalla con el mayor presupuesto económico que ha conocido el cine español. Una oportunidad que multiplica el beneficio para Zaragoza si al final se lleva a buen puerto el deseo de este profesor de universidad: que los excepcionales decorados empleados en la película sean adquiridos por la ciudad de Zaragoza para conformar un museo de Los Sitios tridimensional, por el que poder pasear como si nos encontráramos inmersos en la época en que tuvieron lugar tan tristes sucesos.
Las Instituciones y sus cabezas deben ponerse a trabajar ¡YA! en este asunto, pues los veo reticentes, como absorbidos por la Expo, un proyecto que tan sólo durará tres meses, cuando un MUSEO DE LOS SITIOS es para toda la vida.
LOS ZARAGOZANOS QUEREMOS UN MUSEO DE LOS SITIOS.
¡LLEVAMOS ESPERANDO DOSCIENTOS AÑOS!




























